SanCor pidió su propia quiebra y abre una etapa decisiva para el futuro de la histórica cooperativa láctea
16 abril, 2026Trascendió que la conducción de la empresa presentó formalmente la solicitud ante la Justicia tras informes que confirmaron cesación de pagos, insolvencia patrimonial y parálisis financiera. La firma arrastra una deuda millonaria, salarios impagos y una fuerte caída productiva. El gremio sostiene que la marca aún puede sobrevivir bajo otra estructura.
La crisis de SanCor sumó un nuevo y decisivo capítulo. La histórica cooperativa láctea presentó formalmente el pedido de su propia quiebra luego de que los informes elaborados por la Sindicatura, el Comité Provisorio de Control y la coadministradora judicial coincidieran en un diagnóstico contundente: cesación de pagos, impotencia económica e insolvencia patrimonial general y definitiva.
La presentación fue realizada sobre el cierre de la jornada judicial y, según trascendió, no modifica el cuadro de situación previamente acreditado, sino que representa el reconocimiento formal de una crisis que ya había sido verificada por los organismos intervinientes. La información fue confirmada por el gremio lechero Atilra y reconocida por fuentes del gobierno de Santa Fe.
Desde distintos sectores vinculados al conflicto señalaron que la decisión “pone fin a una postura que negaba la realidad”, en referencia a la conducción empresaria, y remarcaron que incluso algunos directivos ya habían admitido en privado el estado crítico que ahora quedó oficializado.
Una deuda millonaria y desplome operativo
SanCor arrastra un pasivo que ronda los 120 millones de dólares, compuesto por obligaciones con más de 1.500 acreedores. El deterioro financiero se refleja además en una abrupta caída de su capacidad industrial.
La cooperativa pasó de procesar cerca de cuatro millones de litros diarios de leche en sus años de mayor actividad a menos de 500.000 litros en la actualidad, una retracción que expone la magnitud del derrumbe productivo.
En medio de ese proceso de achicamiento, la firma también se desprendió de activos estratégicos, entre ellos plantas industriales y marcas emblemáticas como Las Tres Niñas, transferida a Adecoagro.
El drama laboral
Uno de los aspectos más sensibles de la crisis es la situación de los trabajadores. La empresa mantiene una deuda equivalente a ocho meses de salarios, además de aguinaldos impagos.
A eso se suma la falta de aportes patronales vinculados a la cobertura de salud, aunque desde el sector gremial señalaron que las prestaciones pudieron sostenerse mediante asistencia del fondo solidario de Atilra y de OSPIL.
El secretario general de Atilra, Héctor Ponce, cuestionó con dureza a la administración y sostuvo que la firma se sostuvo durante meses “gracias al patrimonio de los empleados”.

¿Cierre definitivo o nueva etapa?
Pese a la gravedad del escenario, desde el gremio aseguran que la quiebra no debe interpretarse necesariamente como el final de SanCor, sino como el inicio de una nueva etapa.
La postura sindical apunta a preservar el valor de la marca, la calidad de los productos y la experiencia del personal, con la posibilidad de una reorganización empresarial sin las estructuras que, según afirman, llevaron a la cooperativa a la situación actual.
En términos judiciales, la quiebra no siempre implica cierre inmediato. El proceso puede derivar en continuidad operativa parcial, venta de unidades productivas, explotación por terceros o ingreso de nuevos inversores interesados en la marca y en las plantas activas.
Las plantas que aún siguen en pie
Actualmente SanCor mantiene tres establecimientos operativos en la provincia de Córdoba: Devoto, Balnearia y La Carlota. Esas unidades aparecen como activos estratégicos en un eventual proceso de reestructuración o venta.
Su continuidad será clave tanto para preservar puestos de trabajo como para sostener parte del negocio industrial que aún conserva la cooperativa.
El final de una era
La crisis de SanCor tiene raíces profundas y se arrastra desde hace años entre endeudamiento, pérdida de mercado, conflictos gremiales, desinversión y cambios fallidos de gestión.
El expediente judicial que ahora se abre definirá los próximos pasos. Lo que parece cada vez más claro es que SanCor, como estructura cooperativa histórica, atraviesa su momento más crítico. Sin embargo, la marca todavía conserva valor comercial y podría tener una nueva oportunidad bajo otro formato empresarial.
La Justicia tendrá ahora la última palabra sobre el destino de una de las compañías más emblemáticas de la industria láctea argentina.
Fuente: medios web




